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martes, 7 de septiembre de 2010

Breve nota sobre juguetes en la Nueva Granada


El hogar de Nazareth (Detalle)
Gregorio Vásquez
Museo Colonial (Bogotá) - Ministerio de Cultura de la República de Colombia

                                                                           Por: Laura L. Vargas Murcia

Son escasas las noticias en torno a los juguetes que tuvieron los niños en el Nuevo Reino de Granada. Los inventarios de bienes de los siglos XVI a inicios del XIX no dan cuenta de la existencia de estos objetos infantiles, por lo cual comparto unas breves notas de archivo a partir de las cuales se constata la natural presencia del juego en la sociedad neogranadina. Se sabe que las religiosas se ocupaban con especial esmero y cariño de las imágenes de bulto del Niño Jesús, las cuales contaban con sillas, camas y ajuares de ropa, quedando en la actualidad testimonio de estas esculturas policromadas y de su mobiliario. Pero las muñecas, algunas traídas desde Europa y otras, al parecer de elaboración local, que llegaban a las manos de las niñas, evidentemente tenían otra función que la religiosa, relación que se describe en las biografías de estas mujeres en los conventos. Infortunadamente hasta el momento no sé de algún juguete que haya sobrevivido al paso del tiempo en alguna colección privada o pública en Colombia.

El Archivo General de Indias de Sevilla guarda el registro de mercancías propiedad de Jerónimo Fernández, vecino de Santafé de las Indias, en el año de 1607, que iban a bordo del barco "San Nicolás". Entre los bienes enviados a esta ciudad de Tierra Firme se hallaba en uno de los barriles marcado con el número 8 una carga de doscientos trompos, con una especificación: eran "para muchachos" y el precio de cien de estos artículos era de 136 maravedíes. Para las niñas se mandaron en una caja pintada dos docenas de muñecas, la procedencia de la caja y de su contenido era flamenca y el costo era de 102 maravedíes. (AGI, Fondo Contratación 1151 A, N. 1, f. 21r - 22r).

En los documentos de la primera mitad del siglo XVII se observa la constante aparición de objetos elaborados en Flandes que por la Carrera de Indias pasaba a América, elementos como pinturas, estampas, telas, bordados y muebles llegaron al puerto de Cartagena y de ahí se dostribuyeron al resto de la Nueva Granada. Aunque no cuento con fotografías de muñecas flamencas del XVII, invito a ver unas hermosas obras inglesas denominadas "Queen Anne" (1690-1700) del Museo Victoria and Albert, más tardías que las nombradas en el documento, pero que por su material y técnica (madera tallada y encarnada) nos darían una idea de las traídas de Flandes, ya que es conocido el gran dominio que tenían los artesanos flamencos de la talla y el policromado de la madera y de la bella calidad de sus textiles:
http://marisa-connuestrasmanos.blogspot.com/2009/03/las-munecas-de-madera-del-siglo-xvii.html

También recomiendo ver la casa de muñecas del Rijksmuseum de Amsterdam. Su dueña fue Petronella Oortman (1686 - 1705). El coleccionismo en el siglo XVII también influyó en el desarrollo de estas miniaturas y de las muñecas, pues muchas veces no fueron juguetes para niños sino piezas de colección de señoritas.
En el mismo archivo sevillano se encuentra el envío de Don Diego Joseph de Miranda desde Cádiz a Cartagena de Indias, inventariado el 2 de enero de 1743; entre estas mercaderías,  se contaron seis muñecas, que decía llevar bajo su cuenta y riesgo, lo que me hace suponer que se refiere a que las llevaba para la venta, sin ser un encargo especial de alguna persona. (AGI, Fondo Contratación 1638, Legajo 11, f. 138)


Una curiosa carta de comienzos del siglo XIX, perteneciente al Archivo General de la Nación (Bogotá, Colombia), cuenta acerca del regalo que se le envía desde Neiva a Santafé a una niña de nombre Benita. El 28 de septiembre de 1809 Nicolás María de Lombo escribió a Don Juan Barrios para avisarle que con Nicolás Murcia, enviaba una valija que llevaba "un cajoncito con cinco figuritas de tabaco para que se divierta la Niña", a su vez que le pedía lo disculpara  "la niñería" nacida de su afecto. (AGN, Sección Colonia, Fondo Miscelánea, Tomo 99, ff. 231rv, 235r)
Para ver un artículo e imágenes sobre el Museo de muñecas en Yokohama (Japón):
http://www.revistadeartes.com.ar/revistadeartes%207/museoyokohama.html

























jueves, 1 de julio de 2010

La serie pictórica del Convento de Santa Inés de Montepulciano en Bogotá


 
El apostolado profético de Santa Inés de Montepulciano o Montepoliciano
Óleo sobre tela

                           Por: Olga Acosta Luna y Laura Vargas Murcia

La serie pictórica bogotana sobre la vida de Santa Inés de Montepoliciano fue datada por Carlos Arbeláez Camacho y Francisco Gil Tovar hacia el año 1670 y la atribuyeron al pincel del pintor colonial hasta entonces desconocido: Jerónimo López. Tres de las obras que conforman la serie –Bautismo, Apostolado profético y Profesión de Santa Inés de Montepoliciano – fueron expuestas en una muestra celebrada en agosto de 1968 en el Banco de la República en Bogotá, con motivo de la visita del papa Pablo VI a Colombia y con ello, de la celebración del XXXIX Congreso Eucarístico Internacional. La exposición fue titulada Arte Religioso de la Nueva Granada. Sin embargo, los documentos del archivo del monasterio bogotano de Santa Inés de Montepulciano no mencionan la existencia de una serie semejante durante el siglo XVII. En los documentos de archivo, sólo hasta la segunda mitad del siglo XVIII empieza a ser mencionada una serie pictórica sobre la vida de Santa Inés de Montepoliciano en los folios que conforman un inventario incompleto del Convento . En el documento se hace referencia a “siete bastidores que compro el Comvto Y las pinturas de la vida de N. Me Sta Ynes que las costeó el síndico Sr Dr Dn Salvador García que costeó treinta ps”, compra que ocurrió durante el priorato de la Madre Juana de San Antonio . Según el Libro de Profesiones de las monjas de este Monasterio de Santa Inés, Sor Juana de San Antonio recibió el velo negro en 1742, y se habría desempeñado como secretaria entre 1765 y 1767 y como priora del Monasterio durante los años 1775 y 1776, años en que presumiblemente fueron adquiridas las pinturas que conformaron la serie de la vida de Santa Inés .

En 1979, en la segunda edición de su Diccionario de artistas en Colombia , Carmen Ortega y Ricaurte hace referencia a Simón Jerónimo López como un pintor del siglo XVII y lo relaciona con Antonio Acero de la Cruz como sigue: “Creemos que fue hermano de Antonio Acero de la Cruz y que tomó el apellido de su abuela paterna que era López Acero, al igual que sus hermanas Juana y Susana”.

Sospechamos, después de una cuidadosa búsqueda documental y análisis de las pinturas, que la atribución de los ocho lienzos que conforman la serie de Santa Inés de Montepoliciano a un artista de nombre Jerónimo López ha sido el resultado de un malentendido que se remonta al año 1968, y que ingenuamente ha sido repetido por los investigadores hasta la fecha. Como ya lo hemos anotado, Arbeláez Camacho y Gil Tovar afirman que “la firma de Jerónimo López figura en dos de ellos y existe un documento de entrega de «cuadros de López» a la Comunidad”.

De las ocho pinturas que conforman la serie pictórica de Santa Inés, siete poseen inscripciones referentes generalmente al momento de la vida de la santa que ilustra la pintura. Hemos podido comprobar que cada una de estas inscripciones culmina a su vez con una firma o referencia al autor del texto que fue tomado como base para la inscripción. De esta manera, tanto las inscripciones del Nacimiento, como del Apostolado finalizan con el apellido «Castillo», que presumimos haría referencia a fray Hernando de Castillo quien publicó en 1592 y en 1612 la Segunda Parte de la Historia General de Santo Domingo, y de su Orden de Predicadores y en cuyo primer libro dedicó los capítulos XXXII y XXXIII a la Beata Inés de Montepoliciano, titulando los capítulos respectivamente: “De la gran sierva de Dios Soror Ines de Montepulciano” y “Como Soror Ines de Montepulcciano se hizo mõja Dominica y de su bienaventurada muerte” . A su vez, y como ya lo hemos mencionado, en el lienzo que ilustra la Revelación de Santa Inés, su inscripción culmina con la referencia al «Diario Dominicano» que hemos identificado como el Sacro Diario Dominicano, el cual, en su segundo tomo, se dedica el 20 de abril a la “vida de la amada Esposa de Christo, Beata Ynes de Montepoliciano, de Nacion italiana” . Por otro lado, las inscripciones del Bautismo y de la Consagración de Santa Inés como prelada del nuevo monasterio citan a un autor de nombre «Monopolit» o «Monopolitano», que haría alusión al Obispo Juan López «El Monopolitano» quien después de la muerte del fraile Hernando de Castillo continuó la Historia sobre la Orden dominicana. El Obispo López escribió desde la tercera hasta la quinta parte de la Historia General de Santo Domingo y de su Orden de Predicadores. En la tercera parte, publicada en 1613 en Valladolid, el Obispo dedicó el capitulo V del primer libro a “la Beatificación de la bienaventurada Sãta Ynes de Mõtepoliciano” .
Debemos referirnos a la obra y a su respectiva inscripción que sospechamos generó la vinculación de un pintor de nombre Jerónimo López con las pinturas de la vida de Santa Inés. Se trata de la Levitación mística de Santa Inés, cuya inscripción es de difícil lectura, pero que sin embargo al final es legible el apellido «Lopez» mas no el nombre que lo precede. Proponemos que este Lopez haría referencia no al pintor de la obra sino al mismo Juan Lopez «El Monopolitano» y a su Historia sobre la Orden de Predicadores, cuya tercera parte contiene la biografía de Santa Inés.

(Foto: El apostolado profético de Santa Inés de Montepoliciano)


Artículo completo con todas sus citas disponible en:

ACOSTA LUNA, Olga Isabel y VARGAS MURCIA, Laura Liliana. “L’apostolato profetico di Santa Inés. La vita di Santa Agnese di Montepoliciano in un ciclo pittorico bogotano .“ Plusultra oltre il barocco. Arte latino-americana a confronto. Milano: Silvana Editoriale, 2009. Páginas 79 – 87.(Catálogo de la exposición del mismo nombre llevada a cabo en Brescia, Italia, 2009 - 2010).








 


sábado, 26 de junio de 2010

Retablo tríptico de la Inmaculada:Un cajón de imágenes religiosas



Por: Laura Liliana Vargas Murcia

Durante la Colonia una pieza como el Retablo Tríptico de la Inmaculada, en la actualidad en el Museo de Arte Colonial de Bogotá, era conocida como caxon, retablito, altarcito o tabernáculo, según lo constatan documentos del Archivo General de la Nación en la Sección Colonia. En los libros contemporáneos las palabras utilizadas más comúnmente para la designación de los caxones son retablos, trípticos, polípticos, altares y cajones.
El término cajón en la Nueva Granada se refiere a un tipo de caja de cualquier tamaño fabricada para guardar o contener un objeto específico. En el caso de los cajones religiosos nombrados en testamentos o inventarios, se hace referencia a los muebles destinados para colocar esculturas, pinturas, estampas, relieves religiosos pertenecientes a la iconografía católica, así como también reliquias.

La apariencia de los cajones de imágenes religiosas tal como llegaron a la América colonial proviene de la Edad Media, pues la necesidad de oficiar misa en los campos de batalla hizo que los ejércitos cristianos llevaran consigo altares portátiles a manera de dípticos y trípticos que serían los orígenes del retablo. Posteriormente, los retablos de imágenes religiosas se trasladaron dentro de un recinto religioso o doméstico, en procesiones, viajes, o durante las misiones religiosas para propagar la fe católica y también para la celebración del oficio religioso.

El uso de cajones de imágenes religiosas se expandió por todas las colonias españolas y portuguesas, no solamente en América, también en Asia, como es el caso de Filipinas, tanto para uso en el exterior como dentro de espacios religiosos y civiles.

Los documentos de archivo nos permiten encontrar constantes referencias a este tipo de mobiliario. El inventario de Francisco de Mena Peláez nombra "un caxoncito de pesebre con su misterio y un caxoncito de Altar Portátil con su serradura [Archivo General de la Nación. Bogotá, Colombia. Sección Colonia. Notaría 3. Vol. 158. Año 1726-34. Folios 500v- 502r]. El del Presbítero Rafael Joseph Callejas anotó "un cajón dorado con su Niño Dios" [Archivo General de la Nación. Bogotá, Colombia. Sección Colonia. Notaría 2. Vol. 208. Año 1804. Folio 193 v].

Este cajón tiene características formales que hacen pensar en una proveniencia quiteña, lo cual no es de extrañar, ya que el aprecio por las obras realizadas en Quito se constanta tanto por la existencia aún hoy, de piezas en diferentes ciudades de la Nueva Granada como por los documentos de la época.

Agradecimientos fotografía: Museo de Arte Colonial, Bogotá - Ministerio de Cultura de Colombia

Para ver más sobre este tema:

Vargas Murcia Laura Liliana. Retablo Tríptico de la Inmaculada. Serie Cuadernos de Estudio del Museo de Arte Colonial. Ministerio de Cultura - Universidad Nacional de Colombia. Panamericana Formas e Impresos S.A. Bogotá, 2003. 43 páginas.

Vargas Murcia Laura Liliana. “Cajones quiteños de imágenes religiosas en Colombia” en Arte quiteño más allá de Quito. Memorias del Seminario Internacional. Agosto del 2007. Quito. Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural de Quito, FONSAL. Quito, 2010. Páginas 94 a 113. ISBN: 9978-366-38

viernes, 25 de junio de 2010

Dibujo del horroroso monstruo

Por: Laura Liliana Vargas Murcia


La emisión de una estampa francesa con fines satíricos permite vislumbrar la difusión que alcanzaron a tener estas imágenes a través de la prensa y las nuevas transformaciones tanto visuales como interpretativas que se iban generando a lo largo del tiempo y a su paso por diferentes lugares. La descripción de una arpía inventada en 1784 por el conde de Provence, más tarde Luis XVIII, como crítica alegórica a la Reina María Antonieta y la correspondiente apertura de planchas grabadas de este monstruo haría surgir una estampa española que por una serie de sucesos terminó siendo la representación de un ser fantástico supuestamente aparecido en la Laguna de Tagua, en Chile. La curiosidad que causó en Francia la extraña criatura también se experimentó en España, donde la madrileña Librería del Escribano (Calle Carretas Nº 8) vendía su propia versión. Es de suponer que la estampa llegó al Virreinato de la Nueva Granada porque el AGN conserva un curioso dibujo a tinta sobre papel que toma como fuente esta obra, con sus respectivas variaciones.


Agradecimiento fotografía: Archivo General de la Nación, Bogotá, Colombia. Foto de Mauricio Tovar, Director de la Sala de Investigación del AGN.

Para ver sobre este tema:

Vargas Murcia Laura Liliana. “Aspectos generales de la estampa en el Nuevo Reino de Granada (Siglo XVI - Principios del siglo XIX)” en revista Fronteras de la Historia, Volumen 14 – 2. Instituto Colombiano de Antropología e Historia ICANH. Páginas: 256 – 281. Bogotá, 2009. ISSN 20274688. Disponible también en: http://www.icanh.gov.co/recursos_user/documentos/editores/202/Fronteras_14_2/Fronteras_14_2_03_articulo.pdf

Para ver la estampa española en la cual se basó el dibujo ver: Estudio sobre las supuestas arpías capturadas en Chile(1784) y Perú (1829), disponible en:
http://www.aforteanosla.com.ar/afla/articulos%20crypto/harpia.htm


Carrete Parrondo, Juan (1993). "Estampas fantásticas. Imágenes y descripciones de monstruos" en Davis, Charles y Smith, Paul Julian [ed.]. Art and Literature in Spain:
1600-1800. Studies in Honour of Nigel Glendinning. Londres: Tamesis.